sábado, 26 de septiembre de 2009

A quemar las naves!

Antes que nada, un saludo cordial para todos.

Hay una cosa, entre muchas otras, que impide la felicidad: resulta que en ocasiones vivimos en algún lugar del planeta añorando estar en otro. Esto no permite que goce uno de lo que hay en donde está, porque la añoranza ocupa el lugar; lo cruel de la situación es que tampoco puede disfrutarse de lo que se añora porque se está en un lugar distinto.

Carpe Diem ! Dirían los antiguos latinos

Así que no vale la pena empeñarse en hacer realidad algo que, por las actuales circunstancias, no es posible. Mejor será gozar la oportunidad de compartir y vivir en el hoy los ideales y las esperanzas del ayer, que hoy pueden ser; manteniendo la ilusión de realizar, en un futuro no muy lejano, los sueños motivados por el deseo de ser siempre mejores.

Que cada quien viva, según su estado de vida y bajo las propias circunstancias, con la misma alegría y exhuberancia, dejando ver aquello de lo que está hecho. Con la mirada puesta en el cielo, pero los pies en el suelo.

No hay marcha atrás, ... las naves no están, es tiempo de continuar, de proyectar, de vivir, de soñar, pero ante todo de vivir el presente, para luego no arrepentirse de haber desaprovechado la oportunidad.

¡Ya quemé la nave!

Dios una vez te dije que sí, ahora lo reitero.

¡ Fuego, fuego, el mundo se incendia! ...